El banco que sobrevivió a Carlos V, a los Medici y también al Banco Central Europeo (BCE) se encuentra al filo de su desaparición. En un clima de creciente fuerza del sector bancario en Europa, el Monte dei Paschi di Siena vive horas críticas para dilucidar un futuro que es más que preocupante tras el “no” de Unicredit.

¿Cómo ha llegado hasta aquí? ¿Qué alternativas tiene el banco más antiguo del mundo?

Escucha la historia completa en este podcast de Mercado Abierto:

Monte dei Paschi, el banco que batió a Carlos V y los Medici, sin opciones

Tras frustrarse las negociaciones entre el Tesoro italiano y Unicredit, la entidad, fundada en 1472, tiene un oscuro futuro por delante

El banco más antiguo del mundo. Fundado en 1472 en Siena no sabe qué será de él en las próximas semanas. ¿Desaparecer? Un opción (aunque nadie la quiere), ¿mantener la actividad en solitario? Inviable. Quizás… ¿una compra? La alternativa más plausible, aunque cada vez más lejana.

Este es un problema complejo que lo originó el Mario Draghi pre-whatever it takes. El Mario Draghi, ahora primer ministro de Italia, que dirigió la entidad entre 2005 y 2011, que apoyó una ola de fusiones que abultó la entidad hasta cotas “inviables” para la sostenibilidad del banco y que la dejó saciada y sin posibilidad de mover ni siquiera un dedo. El mismo Mario Draghi que ahora tiene que ver cómo resuelve este “boomerang”.

Monte dei Paschi di Siena, las manos por las que en épocas del emperador Carlos V y de la lucrativa saga de los Medici pasaba todo el capital que generaba la Italia renacentista. Éstos financiaban, banca mediante, a la mayoría de los empresarios de Italia, pero, años más tarde, frailes franciscanos vieron la necesidad de que este mismo capital llegara a manos de los agricultores. Y aquí nacieron los Montes di Pietà, los Montes de Piedad al castellano, que fueron el germen del hoy Monte dei Paschi di Siena.

Al principio, haciendo gala del nombre, solo operaba en la ciudad de Siena y alrededores, esto era, al norte de la “bota”. En 1472 nació como Monte di Siena y en 1624 puso el añadido de “paschi” y a partir del siglo XIX arrancó con operaciones en toda Italia sumando, además, préstamos hipotecarios a su oferta.

Pasaron los años, pasaron los siglos… y en 1995, Monte dei Paschi di Siena se dividió en dos. Una orden del Gobierno del ya joven Silvio Berlusconi, hizo de esta entidad privada una empresa pública. Por un lado la entidad operativa bancaria y por el otro su fundación.

Arrancó a cotizar

En 1999 salió a bolsa e inició su actividad en el FTSE MIB italiano con buenos rendimientos. Con nada más que 600 años a sus espaldas y con la fuerza del más joven, decidió emprender su expansión con la compra de dos bancos más a principios de este siglo: Banca Agricola Montovana y Banca del Salento.

Aquí arrancó a operar en varias divisiones más: créditos al consumo, seguros, banca de inversión, banca de ahorra y, además, crédito para las empresas. En 2007 se quedó con el Antonveneta del Banco Santander y ahí comenzó su decadencia. Porque fue entonces cuando tuvo que afrontar la primera reestructuración de capital que la llevaría a donde está hoy y que le trajo más de un problema con los reguladores por haber “mentido”.

La crisis financiera de 2008 le llevó a incurrir en pérdidas. En enero de este año anuncia una emisión de derechos de 5.000 millones y una ampliación de capital de 950 millones más. En el primer trimestre de 2012 se dejó cerca de 2 millones de dólares. A partir de aquí, de mal en peor. Caídas en bolsa consecutivas sobre el 9% y en 2013, el Banco de Italia aprobó su rescate por casi 4 millones de euros. En septiembre de 2011 se les habían inyectado otros 11.000 millones

Tres años después, en 2016, el Ejecutivo de Paolo Gentiloni le “metió” 20.000 millones más. Un rescate que entonces se justificó de esta manera, salvar el Monte dei Paschi era “primordial” para hacer del sistema bancario italiano, un sistema más fuerte y sólido.

Todo se hizo por salvaguardar los ahorros de millones de italianos (más de cuatro millones y medio).

A partir de entonces, más de 35.000 millones de euros después inyectados a la entidad, Monte dei Paschi volvería a funcionar a todo gas.

Pero la profecía no se cumplió y Monte dei Paschi a todo gas no ha vuelto a ir desde entonces. Entre rumores de insolvencia, se despejó cualquier sombra cuando en julio de 2017 el Banco Central Europeo (BCE) autorizó otro rescate más por 5.400 millones a cambio de una participación del 68% para el Estado italiano. En 2018 parece que vuelve a “despegar” volviendo a registrar beneficios, pero un año después vuelve a pérdidas (de más de 1.000 millones).

Problemático

Y desde entonces, lo único claro es que Monte dei Paschi es un problema, lo decía esta mañana mismo Carlo Bonomi, el presidente de la patronal de la Industria de Italia quien hacia un llamamiento a Draghi.

Y todo esto es porque Unicredit, una de las mayores entidades del país, tres meses después de arrancar sus negociaciones en exclusiva para la adquisición, ha dicho que no quiere esta “patata caliente”.

¿Futuro?

¿Cuáles son las opciones que le quedan ahora al Gobierno italiano? Monte dei Paschi no lo quiere nadie. Ni siquiera por el romanticismo de contar con la propiedad de la entidad más antigua del planeta.

Así las cosas, el Tesoro no ha tirado la toalla con Unicredit y quiere hacer más atractiva para ver si alguien “se la queda”. Se maniobra por otro rescate (este de 3.000 millones) porque una venta en el corto plazo todavía parece poco probable. Ahora la pelota está en el tejado de la Comisión Europea que deberá decidir si se le da tiempo adicional al Estado italiano para negociar. Pero, de momento, sus tenedores de bonos sopesan el riesgo de perderlo todo ante un eventual colapso de la entidad.

Fantasmas de rescate, entidades caídas (sostenidas con un respirador artificial y de inyección en inyección). Monte dei Paschi di Siena ha esquivado muchas balas, pero esta puede ser la que acabe con la entidad más antigua del mundo, con la entidad que representa mejor que nadie el espíritu financiero con más de medio siglo de una atormentada historia a sus espaldas.